La inflación real cerrará este año con una suba interanual del 25%, por lo que la apreciación del peso se acelera y el tipo de cambio pierde competitividad, advirtió la consultora Ecolatina en un informe al que accedió LA GACETA.
El tipo de cambio real elevado fue uno de los pilares en los que se basó el modelo productivo que impulsó a la economía argentina en los últimos años. Además, la mejora de la competitividad impulsó la producción transable, la creación de empleo, la inversión y los superávits gemelos. "No obstante, la aceleración inflacionaria comenzó gradualmente a consumir la ventaja cambiaria. La depreciación del dólar y la fortaleza del real brasileño evitaron un mayor deterioro hasta el estallido de la crisis financiera mundial·", dice el informe.
Según Ecolatina, tras la caída de Lehman Brothers los inversores se refugiaron en el dólar impulsando fuertes depreciaciones de las principales monedas. Cuando la calma retornó la mayoría de las monedas volvieron a valores precrisis.
A partir del tercer trimestre del año pasado el peso argentino se mantuvo relativamente estable, mientras que la suba de los precios locales volvió a acelerarse.
"En un mundo con inflación baja, esto implica una nueva fase de apreciación real", explicó la consultora. En esa línea, pronosticó que la tendencia se profundizará en 2010, ya que se espera que la inflación cierre el año en torno del 25% y que la depreciación del peso no supere el 10%. La fortaleza de la moneda brasileña evitó un mayor deterioro de la competitividad argentina, dijo Ecolatina y estimó que eso no se revertirá en el corto plazo, manteniendo la brecha existente entre el tipo de cambio real multilateral y el bilateral. "Sin embargo, la elevada inflación local tiende a diluir la ventaja con Brasil", agregó.
Las proyecciones para fin de año ubican al real en torno de los niveles actuales, (1,80 por dólar) mientras que se estima une leve devaluación en 2011, en línea con un contexto de menor liquidez ante el retiro de los estímulo globales.
Más allá de Brasil, mientras la inflación se acelere y se utilice el tipo de cambio como ancla nominal de la economía, la pérdida de competitividad será notoria, advirtió.
"Si bien todavía no hay atraso cambiario como en la Convertibilidad, desapareció el colchón de competitividad conseguido tras la devaluación de 2002. Un punto importante a destacar en términos de sostenibilidad son los favorables términos de intercambio que permiten mantener un elevado superávit comercial", indicó la consultora.
El tipo de cambio real elevado fue uno de los pilares en los que se basó el modelo productivo que impulsó a la economía argentina en los últimos años. Además, la mejora de la competitividad impulsó la producción transable, la creación de empleo, la inversión y los superávits gemelos. "No obstante, la aceleración inflacionaria comenzó gradualmente a consumir la ventaja cambiaria. La depreciación del dólar y la fortaleza del real brasileño evitaron un mayor deterioro hasta el estallido de la crisis financiera mundial·", dice el informe.
Según Ecolatina, tras la caída de Lehman Brothers los inversores se refugiaron en el dólar impulsando fuertes depreciaciones de las principales monedas. Cuando la calma retornó la mayoría de las monedas volvieron a valores precrisis.
A partir del tercer trimestre del año pasado el peso argentino se mantuvo relativamente estable, mientras que la suba de los precios locales volvió a acelerarse.
"En un mundo con inflación baja, esto implica una nueva fase de apreciación real", explicó la consultora. En esa línea, pronosticó que la tendencia se profundizará en 2010, ya que se espera que la inflación cierre el año en torno del 25% y que la depreciación del peso no supere el 10%. La fortaleza de la moneda brasileña evitó un mayor deterioro de la competitividad argentina, dijo Ecolatina y estimó que eso no se revertirá en el corto plazo, manteniendo la brecha existente entre el tipo de cambio real multilateral y el bilateral. "Sin embargo, la elevada inflación local tiende a diluir la ventaja con Brasil", agregó.
Las proyecciones para fin de año ubican al real en torno de los niveles actuales, (1,80 por dólar) mientras que se estima une leve devaluación en 2011, en línea con un contexto de menor liquidez ante el retiro de los estímulo globales.
Más allá de Brasil, mientras la inflación se acelere y se utilice el tipo de cambio como ancla nominal de la economía, la pérdida de competitividad será notoria, advirtió.
"Si bien todavía no hay atraso cambiario como en la Convertibilidad, desapareció el colchón de competitividad conseguido tras la devaluación de 2002. Un punto importante a destacar en términos de sostenibilidad son los favorables términos de intercambio que permiten mantener un elevado superávit comercial", indicó la consultora.